jueves, 12 de diciembre de 2013

12 de diciembre again

Escribí por la mañana y escribo de nuevo por la noche. Supongo que esperáis noticias impactantes, que cuente cosas muy importantes, que os deje con la boca abierta. “Dame más, dame más” que diría la Men…
Pues a eso vengo, sí.
Sólo quiero que estés tranquilas y tranquilos. Yo mañana tengo una entrevista de trabajo (or something like this). Ya os lo contaba en la última entrada, lo sé. Pero no tenéis que preocuparos más por Miguel. Dice que está apuntado en InfoJobs, así que le sale algo seguro. Si no, se quedará en casa haciéndome la comida y gastándose sus ahorros en cerveza para volver a España sin dinero cuando haya pasado un año, más gordo y sin saber inglés. Yo, en ese momento, seguiré viajando con el dinero ahorrado.
Sí. Me estoy riendo sola mientras escribo esto.
¡Ah! Que no se me olvide…Vicente, quiero que sepas que, gracias a ti, tu hermano ha batido un record Guinness. Si no existe esa categoría, tendremos que pedir que la implanten. Me refiero a la categoría de leer guías de viajes. Se ha leído la guía de Lonely Planet que le regalaste en un solo día y ahora es un erudito de Nueva Zelanda. ¡Lo sabe todo!

Quiero terminar la entrada manifestando el desconcierto que me produce la inquietante afición de los neozelandeses a permanecer en el interior de sus coches. No sabemos qué hacen. Sólo sabemos que siempre hay gente metida dentro de los coches. A veces, hablan; en ocasiones, comen; otras, simplemente están. A una media de dos personas por coche en un coche cada cinco o seis, imaginaos la cantidad de neozelandeses que hay ahora mismo dentro de sus coches aparcados…
No sé. No sé. No termino de entenderlo. No sé si podré integrarme en esta sociedad.
Barajamos la posibilidad de que se queden en sus coches hasta que cae la noche por vergüenza. Como no son vigoréxicos como la otra mitad de la población, les da apuro salir de sus coches y que la gente los vea.
Bien, no sabemos si el resto de la gente de Nueva Zelanda será así. Sólo podemos afirmar lo que precede con respecto a los Aucklanders.
Miguel tiene complejo. Lo está adquiriendo. Y ahora hace flexiones con un solo brazo y luego se muere de agujetas. Yo estoy preocupada por el seguro que hemos contratado. Creo que no será suficiente. Si tengo problemas, os aviso.
Ahora voy a ver un rato la tele a ver si me entero de algo.

Adjunto prueba gráfica del cambio de Miguel: 



Ya conocemos Mission Bay

Primero lo primero. Mi grano está mucho mejor y me ha venido la regla. Me siento una mujer mucho más equilibrada. Teniendo en cuenta la diferencia horaria, podemos decir que no se me ha llegado a retrasar ni un día completo, así que me congratula afirmar que controlo mi cuerpo a la perfección. No hay cambio horario, de hemisferio o de continente que se resistan a mi relación con mi cuerpo y a mi autocontrol. Jaja. Eso mismo pensaba hace dos días, ¿no? ¡Viva el equilibrio!

Dios sigue en Auckland poniéndonos sistemáticamente a prueba. Hoy es jueves y compramos las tarjetas del móvil el lunes de la semana pasada. Pues bien, después de escribir dos veces esta semana preguntando qué pasa, nos dicen hoy que han tenido un problema, que no habían recibido bien nuestro pedido (aunque lo cobraron ese mismo día, no vayáis a creer) y que nos lo envían hoy sin falta. Dicen que podemos esperar recibirlo en dos o tres días laborables y, repito, hoy es jueves. Fuck!
Mi tarjeta de Evo vuelve a estar bloqueada. Estuvo así desde el día 4, miércoles, hasta el domingo 8, día que pude sacar y pagar con ella en un supermercado. No había vuelto a utilizarla desde el domingo y cuando lo intenté ayer de nuevo, miércoles, la máquina me la rechazó hasta en tres ocasiones. Estaba intentando pagar con ella en una máquina de autopago de un supermercado y cada vez que me la denegaba, se tenía que acercar la mujer que trabajaba ahí y ya a la tercera me dijo que si quería quitar algo de la compra, en plan “a ver, muerta de hambre, si no tienes dinero, deja algo ya”. Le expliqué que el problema era con la tarjeta, no con el dinero, y tuve que pagar en efectivo para poder marcharme con mi compra. Lamentable. Pero la pesadilla continúa. Si escribo a Evo a través de su página web, me dicen que tengo que hacerlo a través de la banca electrónica (así fue la semana pasada), pero si intento hacerlo a través de la banca electrónica, como el/la programador/a debe ser un/a inútil, la página no funciona y después de soltar la parrafada, me dice que “es necesario introducir el texto del mensaje”. Un bucle sin fin.
A mí esta situación me está superando. Lxs odio con todas mis fuerzas. Espero que se les bloqueen todas sus tarjetas cuando salgan de su pueblo para que sufran como yo. Hoy tenemos que pagar la segunda semana de alquiler y me temo que no voy a poder sacar el dinero. Menos mal que somos dos y hacemos un equipo perfecto. Si no, Evo Banco me habría condenado a la vida de vagabunda.
Por otro lado, quiero contaros que ayer conocimos a todo el vecindario reunido en la calle. "¿Por qué?", me preguntaríais, supongo. Ya he aludido a Dios, ¿verdad? ¿Cuántas veces en vuestra vida habéis tenido que desalojar un edificio al activarse la alarma de incendios? Yo no había tenido que hacerlo nunca en mi vida. Y en diez días que llevo en Auckland...ya lo he hecho. Sí. Anoche conocimos a nuestras vecinas y vecinos porque sonó la alarma de incendios a las diez de la noche, cuando nos encontrábamos en pijama dispuestxs a hacer la cena. Falsa alarma, debió ser. Lo suficiente para fastidiar un rato, hacernos bajar a la calle, ver llegar dos camiones de bomberos (que no tardaron nada, alucinante) y volver a subir a casa a los diez minutos.
Como me dijo mi madre cuando se lo conté, "más historias para contar a mis nietos". Auckland is amazing.
Pero como no todo pueden ser malas noticias, he de contaros que me han salido mis primeras clases de español con un chico que lo estudia en la universidad y que quiere un refuerzo ahora, en verano, pero que tiene en mente continuar las clases cuando empiece el nuevo curso. De momento van a ser dos horas a la semana, lunes y miércoles, y le cobraré $25 por hora (15 euros). El chico parece majo. Me ha dicho cómo buscar en Facebook los grupos de alumnas y alumnos que atienden a clases de español en la universidad y ya he pedido unirme a unos cuantos para anunciarme en ellos. Igual a través de esos grupos consigo más alumnas y/o alumnos.
Por otro lado, ayer escribí a un restaurante español que montaron hace unos años una pareja neozelandesa y él me ha dicho que vaya mañana por la mañana. Igual por ahí sale algo…Ya os contaré.

Ayer estuvimos paseando por Mission Bay. Es la playa más cercana a Auckland (unos 15 minutos en autobús) y el lugar donde se encuentra el restaurante mexicano donde trabaja el conocido que tiene Miguel aquí, donde va a intentar él conseguir trabajo. Fuimos a conocer la zona a pesar de que hacía bastante malo y nos reímos un rato. No podemos entender esta sociedad. Creemos que nunca vamos a ser capaces de integrarnos porque no es normal cómo hacen deporte. Nunca seré una de ellxs. Imposible. Jajaja. Todo el rato pasan corriendo o montando en bici, pero es que ayer nos encontramos con una súper competición en la playa en la que participaban mujeres y hombres de todos los tamaños y tallas y variedad de edades y colores (aunque predominaba el blanco nuclear, no vayamos a creer que aquí no son guiris). El caso es que la competición consistía en hacer un mega-recorrido subidxs en una especie de tabla de surf que dirigían con un remo. Increíble. Seguimos la competición de cerca, decantándonos por Mark Spencer cuando vimos que era el que tenía más posibilidades de ganar. Y así fue. Ganó nuestro preferido. Nosotrxs no animamos a cualquiera, ¿eh? Vamos con lxs ganadorxs.
Después de esos momentos de tensión máxima, volvimos a casa haciendo la mitad del camino andando y la otra mitad en autobús. Cuando nos subimos al bus, que estaba vacío, el conductor nos dijo “take a seat, take a seat” y así nos ahorramos los dólares del bus de vuelta. To majete.

Por las noches nos ponemos un rato la televisión en inglés e intentamos hacer oído. Podemos encontrar todo tipo de programas de diferentes nacionalidades. A estas alturas creo que tengo bastante claro que los que peor entiendo son los neozelandeses. Sí. Así es. Hablan to raro. A mí toda la vida me habían enseñado que la letra A en inglés se decía “ei”, ¿no? Pues no. Aquí es “ai”. Así que no somos de “Spein”, aquí comos de “SpAin”. Por ese mismo motivo, hacen algo raro con la letra E también. A mí me desconciertan, qué queréis que os diga. Pero a ver…no vayáis a confundiros…Diciendo esto así, parece que hablo inglés. JA! No, no. Sólo digo que me desconciertan desde mi profunda ignorancia. A veces me deprimo un poco y siento que me va a costar más de lo que ya sabía que me costaría. Pero juro por lo más sagrado que yo no vuelvo a España hasta que pueda poner en mi CV “nivel alto de inglés” siendo verdad, cosa que no abunda en nuestro país. Desde aquí os lo pido: por favor, vamos a dejar de poner “nivel medio” o “nivel alto” de inglés en el CV cuando no es cierto…Aquí querría yo ver a la mitad de las personas que ponen eso en sus currículums…Ja! Bueno, bueno, cada cual que haga lo que quiera…Al fin y al cabo, en España se valora que ponga eso en el CV, pero luego no se utiliza para nada. Pedir inglés es sólo por joder. Una criba más. Un impedimento más.
Yo volveré hablando inglés me cueste lo que me cueste. Os lo prometo.

Tengo que enterarme bien porque al parecer hay clases de inglés gratis en la universidad. Clases y gratis. Dos palabras importantes y juntas. I like it!

Bueno, bueno, de momento voy a dejaros. Pero no querría hacerlo sin contaros primero que en la televisión neozelandesa hay un canal llamado Parliament que se dedica, veinticuatro horas al día, a retransmitir lo que sucede o ha sucedido en el Parlamento o noticias relevantes relacionadas con el gobierno. Las pocas veces que lo hemos puesto, haciendo zapping, hemos podido ver a sus políticas y políticos parlando en el Parliament.
Tengo pendiente una entrada mucho más reflexiva y filosófica que ésta, pero igual me la reservo para mañana. Ahora de momento os dejo porque tenemos que pagar el alquiler y comernos unas hamburguesas.
¡Besos del revés!

martes, 10 de diciembre de 2013

Unas fotitos

Ayer tuve un día tonto. Me dio un poco de bajón. Estoy muy lejos, echo de menos a mi gente (sobre todo y especialmente a mi madre) y me da miedo buscar trabajo. Tonterías momentáneas. Momentos que tendremos que pasar para disfrutar más de los buenos.
Sin embargo, hoy me he levantado con el ánimo cambiado. Estoy donde quiero estar, con quien quiero estar y haciendo lo que quiero.
Cuando me he levantado, ya con ganas de llevarlo todo de otro modo, tenía unos cuantos mensajes en el grupo de WhatsApp que tengo con mis tías, mis primas, mi madre y mi hermana y una cosa tan tonta como esa me ha puesto contenta. Los comentarios eran divertidísimos y una de mis tías había puesto un vídeo bien salao y me he reído. He sonreído con ganas.
No me han salido las clases de español. Y lo he encajado estupendamente. Si no han salido, es porque no tenían que salir. De momento habrían sido pocas horas, o sea, poco dinero. Pero hasta febrero no necesitan a nadie. Y en ese momento sólo serían dos horas semanales. Una mierda y menos. Si no me han salido las clases, es porque así tenía que ser. Conseguiré un trabajo que será peor, pero donde aprenderé más inglés, que es el objetivo, al fin y al cabo.
El tío sigue empeñando en que dé clases de salsa (¡ja!). Pagan 30 dólares la hora y son 10 horas semanales. Un pastacal por trabajar diez horas a la semana, con posibilidad de trabajar otras cinco o seis el sábado. Qué pena no saber bailar…
El caso es que me ha dicho que pueden darme unas clases particulares. Le acabo de contestar preguntando más por eso, así que os contaré en cuanto me diga algo. Yo ya no creo nada en esta posibilidad, porque lleva dándome largas desde un mes antes de venirme. Cada vez me dice una cosa y yo ya no sé a qué atenerme…

Si decía anteriormente que me daba pereza subir fotos, no era sólo por la pereza del acto en sí mismo sino sobre todo porque la conexión a Internet nos falla todo el rato y me daba miedo no ser capaz de lograrlo. No obstante, como hoy me he levantado sabiendo que puedo con todo, lo voy a intenta para que os alegréis viendo lo que me rodea.
Pero antes de eso he de hacer una correción a la última entrada. Decía en ella que Miguel está fascinado con los techos que cubren las aceras, pero la realidad es que esta idea ya la había tenido él antes de verla hecha realidad. Quiero que conste: es un chico muy listo y un visionario. 
Ahora va una pequeña tanda de fotos:

Aquí podéis ver nuestra casa. La foto está hecha desde la puerta de la calle. En primer plano, la cama; en segundo, el salón-cocina; para terminar, el patio. Creo que así ya podéis imaginar bien desde dónde escribo (siempre desde el patio porque es ahí donde pillamos el wifi gratis), dónde duermo y dónde como.

 
Aquí podéis ver mejor la cocina: 


Y aquí Norit: 



Aquí está Norit descansando:


                                                        Un paraje de Conrwall park: 


Unos gallos que se encuentra una por ahí: 


Otro paraje de Cornwall park: 



lunes, 9 de diciembre de 2013

Cornwall park fue nuestro domingo

Echo de menos a mi madre. Esa es una verdad importante. La echo mucho de menos. Hoy me he levantado un poco triste. La falta de sol, o mejor dicho, la bipolaridad del cielo de este país, el miedo que me da la búsqueda de trabajo (que debería empezar hoy o mañana como tarde), la serie de catastróficas desdichas con su consecuente estrés y alguna cosa más me han pasado factura. Pero bueno, me ha durado un poquito. Luego me he dicho que estoy donde quiero con quien quiero para hacer lo que quiero, que tengo una casa genial, que aquí no hace frío y en Madrid sí, que mi gente es mi gente y seguirá siendo mi gente pase el tiempo que pase y que aquí las hamburguesas vegetales son más baratas que en España y se me ha pasado. No os preocupéis.
Tiene que venirme la regla y estoy desorientada. Nunca se me retrasa y si no me viene a lo largo del día de hoy, podré decir que llevo un día de retraso. Está claro que eso influye. Supongo que tanto cambio (estación del año, hemisferio, flora, fauna, compañía y tiempo atmosférico) no podían pasar inadvertidos para mi cuerpo, que todo lo somatiza. Me ha salido un grano bien divertido que me está amargando la existencia. No daré demasiados detalles sobre el mismo porque no quiero molestaros, pero os puedo decir que no me deja sentarme bien. Joder, qué asco doy.
Bueno, bueno, qué depresión de entrada, no fastidies…Ya paro, ya paro. Ahora empieza lo bueno:
Ayer estuvimos en un parque que se llama Cornwall park que es genial. Es inmenso, todo verde, con miles de ovejas y alguna que otra vaca y conejos saltarines. Pensamos que bien podía haber sido el escenario de la Comarca. El otro día leímos que algunas escenas de El Señor de los Anillos están rodadas en las afueras de Auckland. Creíamos que todo había sido rodado en la isla sur, pero no. Sin embargo, al llegar a casa buscamos y no fuimos capaces de encontrar qué se ha rodado por estos lares. Sí que vimos dónde se rodaron las escenas de la Comarca y leímos que es en la isla sur, pero que ese paraje verde es muy típico de New Zealand, so…bien podía haber sido en el parque donde estuvimos ayer. Prometo que voy a empezar a poner fotos, pero me da una pereza enorme seleccionarlas, subirlas y todas esas gestiones. Vimos a Norit un montón de veces y como yo estoy muy sensible, se me saltaron las lágrimas al ver a las apacibles y dulces vacas que van a ser convertidas en filetes. No sabéis la paz que me inspiran esos animales…Increíble.
Aunque mi animal favorito desde pequeña es el tigre y siempre he sentido especial predilección por los felinos, he de confesar que hace ya muchos años que los grandes herbívoros me caen muy bien. Me dan paz y me parece genial pensar que se alimentan de hojas y cosas verdes. Me parece fascinante ver un elefante y pensar que todos esos kilos se mueven comiendo cosas que da la tierra. Ala, ya me he puesto hippie. A lo que iba, que estoy hablando de mi viaje…El parque es una auténtica pasada. Me acordé mucho de Tango y Trufa y pensé un montón de veces en las croquetas que habría hecho mi Gorden.
En esta ciudad no hay casi perros. No sabemos por qué, pero vemos poquísimos. Sin embargo ayer en el parque vimos unos cuantos.
Aquí faltan cosas: faltan perros, viejos y motos. Os lo juro. Perros vemos poquísimos y viejos alguno más, pero motos no hay ni una. Aunque hace muy buen tiempo, llueve mucho. Yo quiero pensar que es por eso. Pero aún así se me hace raro.
También quiero contaros que me ha llamado mucho la atención que aquí construyen los parkings como edificios en alto. Me explico: en vez de ser subterráneos, se elevan tres, cuatro o hasta cinco pisos. Y todos los parkings son amplios, luminosos y acogedores. No son como los parkings españoles, lugares inhóspitos en los que parece que van a atracarte a punta de navaja en el momento menos esperado.
Miguel está fascinado por lo lista que es esta gente. Muchísimas aceras tienen “techos” cubriéndolas, de modo que puedes andar sin mojarte aunque esté diluviando. La verdad es que está bien pensado. Miguel quiere patentarlo para que nos forremos en Europa y a mí no me parece una mala idea. Lo mismo salimos de pobres.
Siguiendo con la lista de cosas que llaman mi atención, diré que aún no sabemos dónde se compra el tabaco ni conocemos el precio de éste (imaginaos…yo no quiero ni pensarlo), pero a lo que quería referirme es a que aquí fuma muy poca gente. Debe estar prohibido fumar dentro de bares y restaurantes, como en España, pero si bien allí podéis ver masas de gente fumando en las puertas de dichos sitios, aquí apenas se ven dos o tres personas de vez en cuando echándose el piti como grupo marginado. Curioso.
Doy por concluida la crónica. Sabréis pronto de mí. Si hoy nos han llegado las tarjetas del móvil, pondremos el número en el CV y empezaremos a buscar trabajo.
Me gustaría mucho poder escribir la próxima vez contando que tengo trabajo….
¡Ah! Ayer al fin pude usar mi tarjeta. Ya no me voy a morir de inanición.
Besos de buenas noches para vosotres, buenos días para nosotres.
Sigo echándoos de menos.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Evo sigue queriendo amargarme la estancia y hemos visto una iglesia-garito gay


La pesadilla continúa. Ayer intenté pagar en un supermercado con la tarjeta y…¡seguía bloqueada! Después de haber llamado un día antes a España y después de que la amable mujer (toma ironía) nos dijera que en media hora el problema estaría resuelto…todo seguía igual.
La colisión mental en la que entré sólo la sé yo. Quise matar a todas las personas que trabajan para Evo Banco, al que odio desde mis entrañas más profundas.
Así que de nuevo tuve que usar la tarjeta de la Caixa y sus directivos volvieron a frotarse las manos.
Ayer descubrí también que la Caixa me ha cobrado 18 euros de comisión por sacar 380 euros. Si ya me parecía exagerado lo que se habían cobrado haciéndome el cambio como les ha salido de las mismísimas narices (10 céntimos por cada dólar peor que en otro sitios o que en Evo Banco), ahora resulta que no tenían suficiente con eso.
Pues bien, por la noche intenté de nuevo hablar con Evo. Seguimos sumando dinero…Y el que me atendió en esta ocasión me dijo que se están separando de Caixa Galicia y que aunque mi tarjeta figura ya desbloqueada (me lo juró aun cuando yo le estaba contando que había intentado pagar con ella unas horas antes y no había podido), puede que no me sea posible utilizarla hasta el lunes porque tienen los servidores bloqueados. ¿Cómo os quedáis? Si no llego a tener dinero en otro banco, habría estado seis días sin un solo euro o dólar neozelandés porque Evo Banco funciona como quiere. Increíble. Al principio flipábamos pensando que nos podíamos haber quedado sin la casa por no poder conseguir el dinero de la fianza. Ahora flipamos pensando que podíamos habernos quedado sin comer.
Como dije en Facebook hace unos días, hemos descubierto que Dios existe y está en Auckland poniéndonos a prueba cada cinco minutos. Así que hoy ha decidido hacerlo con el ordenador. Se ha jodido y así ha estado un buen rato. Al parecer, es el ventilador. Miguel ha intentado desmontarlo después de que yo volviera a entrar en colisión mental y no hemos sido capaces porque hay una parte que no podemos sacar. Al encenderlo de nuevo, parece que el ventilador vuelve a moverse, pero suena mucho y se caliente más, así que yo no sé lo que durará este apaño. Si veis que desaparezco, dad por muerto mi ordenador.
Pero como no quiero que todo lo que cuento parezcan calamidades, vamos a dar por zanjado el tema de las desgracias y vamos a pasar al de las anécdotas:

Me parece interesante contaros que hemos flipado con la luz del atardecer. Yo notaba algo raro, pero no sabía qué era. Y comentándolo con Miguel, me dijo que él cree que parece luz de amanecer. No sé si tiene sentido. Debería investigar al respecto para no decir una paletez, pero como hay confianza, os lo cuento. ¿Será porque estamos en el otro hemisferio? ¿Alguien tiene algo que decir a este respecto? No hemos visto amanecer, pero suponemos que entonces la luz del amanecer debería parecer de atardecer, ¿no? La noche dura muy poco, porque a las 21 sigue habiendo claridad y yo me he despertado algún día sobre las 6 de la mañana y ya hay luz de sobra. No sé cuándo amanece.

Ayer estuvimos paseando por Auckland para seguir conociendo la ciudad (tenemos la impresión de que ya la dominamos…) y nos encontramos con algo que os va a encantar…Os prometo que ni una de las palabras que vierto en estas líneas es mentira. Exageración pueden ser. Mentira, nunca.
Vimos una iglesia-garito gay.
La iglesia la habíamos visto ya de lejos en otra ocasión. A Miguel le gustó y quiso acercarse, pero la primera vez que pasamos cerca íbamos con prisa y pensamos que mejor la veíamos otro día. El caso es que ayer no estábamos lejos y decidimos acercarnos. La iglesia es de aspecto inglés. Quien conozca Londres sabrá a qué tipo de iglesias me refiero. Pues bien, lo que podría ser una iglesia con sus fieles, su cura y sus hostias, es un garito gay. La puerta tiene dos seguratas y una luz rosa. Tal cual. No sé cómo resaltar más mis palabras. Una iglesia convertida en discoteca gay. Repito: UNA IGLESIA-GARITO GAY.
Yo quiero tomarme una copa ahí, pero tengo miedo de lo que pueda costar…Sigo asustada con los precios de las cosas. Me pego unos sustos que a veces doy un bote en el supermercado. Pero bueno, lo voy llevando mejor, no os preocupéis. De vez en cuando veo cosas que son más baratas que en España o alguna que no sobrepasa demasiado el precio del mismo producto en España y me reconforta, me alivia y me calma.
Hemos comprado aceite de colza para freír y creo que ha sido la puta peor idea que he tenido en mi vida desde que dejé de usar pantalones de campana. Por lo demás, parece que empezamos a comer bien. Nos pegamos unos días comiendo mierda…pero ya vamos comiendo ensaladas, arrocitos con verdura, pasta con algo que no sea sólo tomate guarrindongo (así es como se ha llamado toda la vida en mi casa al tomate Orlando, no sé cómo lo llamaréis en las vuestras)...
Hemos decidido aparcar las hamburguesas por un tiempo. Aquí hay hamburguesas vegetarianas en muchos sitios, pero no creo que sea buena idea comer eso cuatro veces a la semana. Hoy he hecho arroz con verduras y salchichas veganas en un wok eléctrico que tenemos en nuestra súper casa.
Y cuando llego a este punto y hablo de la comida que he preparado, creo que es mejor que lo deje.
Mi abuela estaría encantada de leer esto. Siempre se interesa mucho por lo que como. Mamá, enséñale a la abuela este texto (o al menos su parte final…sí, sí, también lo de la iglesia-garito).
Como seguimos esperando las jodidas tarjetas sim para el móvil neozelandés y no podemos repartir currículum hasta que no tengamos un número de teléfono en el que recibir la llamada que nos dé el trabajo de nuestras vidas, igual mañana nos vamos de excursión.
Yo creo que lo de tener que esperar el número de móvil nos ha venido bien para tener excusa y descansar tres días. Nos lo merecemos.

Me encanta la idea de vivir en el futuro. No soy como la de la lejía, pero casi. Cuando yo me levanto para empezar un nuevo día, suelo pensar que mis seres queridos están terminando el día anterior, a punto de meterse en sus camas. Creo que es divertido.

Otra vez besos boca abajo.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Una entrada dedicada a EVO BANCO. Desde Nueva Zelanda con amor.



Los semáforos de esta ciudad son insoportables. Duran una eternidad. Tenemos la sensación de que tardamos mucho más en llegar a los sitios porque tenemos que pararnos cada dos por tres más tiempo del que parece que viene a cuento. Quiero contaros una curiosidad que nos sorprendió al principio, pero a la que ya nos hemos acostumbrado. En los cruces grandes en todo el centro de la ciudad se ponen en rojo para los coches los cuatro semáforos a la vez, los semáforos de las cuatro calles que convergen en el cruce. Y cuando pasa eso, la gente cruza a lo loco. Esto quiere decir que no sólo se puede cruzar de una acera a la de enfrente, sino que también se cruza a la que pilla en diagonal. Se lían unas…Porque cruza todo el mundo a la vez en todas las direcciones y, trust me, cuando digo “todo el mundo” quiero decir “a lot of people”.
Yo me pregunto cómo he podido empezar esta entrega refiriéndome a los semáforos cuando tengo tantas cosas importantes que contar y me respondo que debe ser porque mi cerebro no soporta más. Hemos pasado unos estreses que no se los deseo ni a mi peor enemigue (¿habéis visto qué divertido es el uso de la e para el neutro?).
Como muches ya sabréis, tenemos casa, una casa estupenda y maravillosa, el estudio al que me refería en la entrada anterior. El estrés se lo debemos a nuestro querido EVO Banco. Una gente maja, sin duda…
Nos abrimos una cuenta con este banco porque no cobra comisiones por sacar dinero en el extranjero (se puede sacar gratis hasta cuatro veces al mes). El caso es que cuando quisimos sacar el dinero de la fianza (too much money, I know it!), parece ser que el servidor les petó. Nos parece muy bien que decidan bloquear tarjetas por motivos de seguridad, eso está muy bien. Pero si es así, sería genial que mandaran un sms o un email diciendo “oye, que igual te han robado la tarjeta y han intentado sacar 1000 euros). Pues no, no. Esta gente decidió que era mejor no decir nada, bloquearnos la tarjeta y esperar a que intentáramos sacar dinero en todos los cajeros de Auckland para que al abrir el email pudiéramos leer unos dieciséis emails que decían que habíamos sacado dinero cada una de las veces que lo intentamos. Me explico: como NECESITÁBAMOS el dinero para no perder la casa y como nadie nos dijo que teníamos un límite diario y tampoco nos avisaron de que la tarjeta estaba bloqueada por seguridad (el cajero simplemente decía que no era posible realizar la operación), nosotres seguimos intentando sacar el dinero y EVO nos fue mandando alertas cada vez que lo hicimos diciendo que habíamos sacado ese dinero. Muy divertido. Si quieren que me crea que lo hicieron por seguridad, lo suyo habría sido que esos emails dijeran “han intentado sacar x dinero con tu tarjeta”, no “has sacado x dinero con tu tarjeta”. Si de verdad hubiéramos sacado todo lo que decían los emails os podría pagar un billete de ida y vuelta a cada una y cada uno para venir a vernos.
Así que nos vimos sin un jodido dólar y a punto de perder la casa que tanto nos gustaba. Afortunadamente, ese día pudimos pagar lo que era imprescindible (la primera semana de alquiler) porque yo la primera vez no saqué mucho de golpe y a mí no me bloquearon la tarjeta hasta la segunda vez, cuando sí que quise sacar mucho dinero porque Miguel no podía sacar nada de la suya (a él se la bloquearon directamente porque quiso sacar a la primera lo que necesitaba).
Perdonad si me estoy extendiendo demasiado, pero es que lo necesito. Ya ha pasado todo y cuando me acuerdo aún quiero gritar. Pero esperad, esperad, no vayáis a creer que esto acaba aquí…
Como digo, pudimos pagar la primera semana y entramos en colisión porque no sabíamos qué hacer. Teníamos veinticuatro horas para conseguir el dinero o nos quedábamos sin la casa. En ese momento empezaron las acrobacias banquísticas (de “banco”, es un término que he acuñado, espero que os guste). Eran las 15:00 para nosotres, las 3:00 en el país del aceite de oliva barato. Y Miguel mandó un WhatsApp a sus padres para pedirles ayuda en cuanto se levantaran, pero al parecer tenían el móvil cerca y se despertaron. Antes de empezar a relatar esta parte de la historia quiero darles públicamente las GRACIAS. ¿Qué habríamos hecho sin ellxs…? Bueno, a lo que voy. Me he aburrido de los detalles. Con un wifi pillado en la calle y a las 3 de la mañana para Mati y Antonio, intentamos explicarles la historia y ellxs quisieron hacernos una transferencia a una cuenta que tiene Miguel en otro banco, pero no hubo forma. Tuvimos que esperar a que fuera su hora de levantarse, unas cinco horas después, para que esto pudiera suceder. A su vez, yo pude tirar de una cuenta de la Caixa en la que me quedaba poquísimo dinero porque justo acababa de hacerme una transferencia a EVO el día anterior para tener el dinero en la cuenta en la que no me cobran comisiones…Ya no sé ni en qué orden sucedieron todas las cosas. Miles de detalles insoportables e inenarrables. El caso es que conseguimos el dinero a tiempo con unas comisiones que no se las cree nadie y hasta el culo de todo, estresades y agobiadísimes. Podría parecer que la historia termina ya, pero NO. EVO quería que siguiéramos divirtiéndonos…
Podéis situaros: ya hemos pagado la fianza y tenemos casa. Parece que todo está bien. Pero…¿habéis pensado que la tarjeta de EVO ya está desbloqueada? ERROR. No lo está. Y el dinero para subsistir se va acabando…Mati y Antonio siguieron intentando conseguir el desbloqueo, pero una vez más entramos en la vorágine irreproducible de acontecimientos. Mandamos emails a EVO contando la movida, nos contestaron diciendo que por motivos de seguridad no podían responder por email y sugiriéndonos amablemente que planteáramos el problema a través de nuestro espacio personal en la banca electrónica; lo hicimos, pero pasaron de nosotres…ni una triste respuesta. Quisimos comprar comida y no pudimos, así que como aún nos quedaba algo de dinero en la otra cuenta, más comisiones…Repito que nos habíamos abierto la cuenta con EVO para evitarlas, pero ahora ya las comisiones empezaban a dar igual. El dinero se acababa…
Y anoche decidimos intentar solucionar el problema nosotres llamando a España (más dinero que sumar a lo que nos han hecho perder). Compramos una tarjeta de esas que se recargan y la recargamos con 10 de los 15 dólares que me quedaban a mí en la cartera. Intentamos usarla, pero no funcionaba. No era inutilidad nuestra, es que it didn´t work. De ninguna de las maneras. Volvimos a la tienda, ya de los nervios, a las 11 y pico de la noche hora neozelandesa, 11 de la mañana en el sitio que pisáis. Y va la tía de la tienda, una asiática con un inglés un poco menos precario que el mío, y nos dice que no es su culpa. Nos tuvo allí media hora y no nos hacía ni caso. Yo le intenté explicar como pude que no teníamos más dinero, que la tarjeta no funcionaba y que necesitábamos llamar a España con urgencia. La tía se metió veinte veces en un sitio cerrado de la tienda donde no veíamos lo que hacía, pero al final dedujimos por cómo siguió la conversación que estaba intentando utilizar la tarjeta para comprobar que lo que le decíamos era verdad. Después de no sé cuánto tiempo, viene y nos dice que la compañía no coge el teléfono (vaya, que no existe) y que no es su culpa. Y ahí ya exploté. Necesitábamos llamar a España para que nos desbloquearan la jodida tarjeta y la tía nos dice que no nos da el dinero que nos queda y que acabamos de invertir en la mierda esa. No sé muy bien cómo fue todo, pero me salió un inglés que desconocía que sé, le expliqué histérica la situación y acto seguido me vi llorando de la rabia. Tiré la tarjeta sobre el mostrador y le dije a Miguel que no podía con la situación. Too much para mí. Según salí yo iracunda, Miguel tuvo que intercambiar unas pocas palabras más con ella, no muchas más. La tía le devolvió el dinero.
Así que fuimos a comprar otra en otro sitio y conseguimos llamar a España. De esa conversación ya ni hablo porque me estoy estresando de nuevo contando la historia. Esto fue anoche, hace escasas diez horas, y se supone que ya tenemos desbloqueada la tarjeta, pero aún no lo hemos comprobado.
Tenemos comida en la nevera, así que todavía no tiene que cundir el pánico.
Estoy segura de que todo esto visto desde la distancia puede parecer una tontería. Igual vosotres no lo veis tan horrible y yo misma me reiré mañana o pasado, pero ayer y antes de ayer no nos hizo mucha gracia. No obstante, aún tuvimos tiempo para tomárnoslo con humor. Hubo momentos de estrés máximo (recuérdeseme a mí tirando la tarjeta sobre el mostrador de la señora cuyo inglés era poco mejor que el mío), pero tampoco vayáis a pensar que estamos sufriendo, ¿eh? Estamos felices y tenemos una casa maravillosa de la que espero poner fotos próximamente.

Quiero referirme ahora al tema de las fotos. Por petición popular, iré subiendo algunas. No obstante, generalmente yo soy más de dejar abiertas las puertas de la imaginación. Sé que esto no es una novela sino un relato real de sitios y personas que existen. Sin embargo, hasta que no me lo habéis pedido, no me había planteado subir fotos porque creo que también tiene magia que yo cuente las cosas como las veo o las siento sin acompañarlas de imágenes que quizá limitan el poder de mis palabras.
Joder, qué mística me acabo de poner.
Que sí, que sí. Que subo fotos pronto.

Os sigo mandando besos cabeza abajo.