jueves, 12 de junio de 2014

Mi cumpleaños

Justo los días anteriores a mi cumpleaños estuve con una especie de pequeño bajón tipo ohporfavorquéhagotodoeldíatrabajandocomiendodurmiendoyfregando, así que el chute de energía de mi día (mi día, quien me conoce sabe lo especial que es para mí mi cumpleaños) fue maravilloso por cómo se desarrolló. Esa mañana cuando me levanté Miguel me había colocado en el sillón los primeros regalos: "un kit para el puto invierno" (literal, eso decía un papel colocado junto al primero). Eran unas zapatillas de estar por casa maravillosamente divertidas (no sabría decir si son burros o gremlins), un paraguas en el que pone todo el rato "oh shit, it´s raining" y una súper manta muy calentita! 
Después de eso (habiendo sido ya avisada los días previos de que él se encargaría de los planes) salimos de casa sin que yo supiera dónde íbamos. Compramos cosas para comer por ahí y nos fuimos a Mission bay, que es la playa más cercana (unos diez minutos en bus). Allí comimos en un parque muy verde y muy bonito y después nos tomamos una cerveza en una terraza muy agradable. 
Después cogimos un autobús otra vez caminodenadiesabedónde y como Miguel lo tenía todo atado y bien atado y fue muy previsor, llegamos antes de tiempo al sitio, así que se dedicó a pasearme por las calles de un barrio residencial en el que no había nada de nada durante más de media hora. Me reí un montón porque no tenía ni idea de qué podíamos estar haciendo o esperando...Me vaciló lo que quiso y un poco más: hizo que nos metíamos en un chalet, también hizo amago de entrar en una iglesia...y me volvió loca con preguntas tipo "¿a quién conoces tú que viva por aquí?...Piensa bien, piensa bien...". No estaba en sus planes llegar tan pronto, pero al final eso le salió genial porque me tuvo con una intriga alucinante...así que cuando hizo ademán de meterse en un chalecito muy cuqui que ponía "SPA"...¡tampoco me lo creí! Pero esa vez era en serio...¡Y qué masaje nos dieron! Una hora de masaje en el cuerpo entero (¡hasta en las manos y los brazos...! buf, buf, buf...)
Después, como flotando y en una nube, volvimos a casa y hablé con mi querida amiga Nita quince minutos porque Miguel me dijo que nos teníamos que marchar otra vez...
Cerca de mi casa hay un restaurante muy chulo que veo todas las noches al volver de trabajar. He dicho unas cuantas veces que me encantaría cenar ahí y siempre me preguntaba qué servirían. Pues bien, cuando pasábamos por delante camino denadiesabedónde la noche de mi cumple (ya eran como las 20:30 de un día espectacularmente excelvilloso), yo dije (como tantas otras veces): "un día de estos tenemos que venir a cenar aquí". Ya estábamos pasando de largo y yo estaba convencida de que íbamos a otro lado cuando de pronto Miguel se dio la vuelta y me dijo "pues si quieres cenar aquí, cenamos aquí, que es tu cumple". Volviendo sobre sus pasos (insisto en que ya lo habíamos pasado), hizo ademán de entrar y yo le dije que no hiciera el tonto y que fuéramos donde estábamos yendo, muerta de la risa, pero él se metió muy convencido y cuando la camarera nos preguntó si queríamos mesa para dos, él dijo muy orgulloso que tenía una reserva. ¡Casi me lo como! Lo que sí que me comí fue toda la cena. Era un restaurante israelí donde cenamos de maravilla con una botella de vino tinto neozelandés. Me pasé toda la cena sonriendo. Parecía tonta...¡ja!
Terminamos el día paseando por el puerto y volvimos a casa para que yo pudiera hablar por Skype con mi madre y mi hermana. 
Tuve un cumpleaños maravilloso y además fue el más largo de mi vida: ¡34 HORAS! Jujuju...

No hay comentarios:

Publicar un comentario